Development

Mary Aune - part 1/2

Mary Aune - part 1/2

  

Mary Aune is a member of the Bahá'í Community of Brazil. She was a delegate to the United Nations 54th Commission on the Status of Women on behalf of the Baha'i International Community. She is an External Affairs Representative of the Brazilian Bahá'í Community.

English

Zarin Hainsworth Fadaei - part 2/2

Zarin Hainsworth Fadaei - part 2/2

  

Zarin Hainsworth Fadaei is the co-founder of ADVANCE, a NGO that works with women in the areas of justice, education, and entrepreneurship. She was a delegate to the United Nations 54th Commission on the Status of Women on behalf of the Baha'i International Community. She is a member of the Baha'i community of the United Kingdom.

English

Zarin Hainsworth Fadaei - part 1/2

Zarin Hainsworth Fadaei - part 1/2

  

Zarin Hainsworth Fadaei is the co-founder of ADVANCE, a NGO that works with women in the areas of justice, education, and entrepreneurship. She was a delegate to the United Nations 54th Commission on the Status of Women on behalf of the Baha'i International Community. She is a member of the Baha'i community of the United Kingdom.

English

Baha'is highlight processes of collective deliberation at UN Commission for Social Development

Baha'is highlight processes of collective deliberation at UN Commission for Social Development

  

Ming H. Chong, a member of the Baha'i community of Singapore and the Bahá'í International Community's delegate to the UN Commission for Social Development delivered an oral intervention on the processes of collective deliberation--consultation.

The 48th session of the Commission is focusing on the priority theme of social integration and the examination of policies aimed as achieving a society for all. The topic consultation serves as the basis for collective decision-making in over 180 Bahá'í communities around the world.

English

Transformar las deliberaciones colectivas: valorar la unidad y la justicia

Transformar las deliberaciones colectivas: valorar la unidad y la justicia

Comisión de Desarrollo Social 48° período de sesiones 3 a 12 de febrero de 2010 Tema 3 a) del programa provisional* Seguimiento de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y del vigésimo cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General: tema prioritario: integración social

New York—3 February 2010

El Secretario General ha recibido la siguiente declaración, que se distribuye de conformidad con lo dispuesto en los párrafos 36 y 37 de la resolución 1996/31 del Consejo Económico y Social.

 

 Declaración

Tal vez el modelo más cautivante para la integración de las culturas y los pueblos del mundo esté en la complejidad y la coordinación que caracterizan el cuerpo humano. Dentro de este organismo colaboran millones de células, con una extraordinaria diversidad de formas y funciones, para hacer posible la existencia humana. Cada célula, por pequeña que sea, tiene un papel que desempeñar en el mantenimiento de un cuerpo sano; desde su creación, cada una está vinculada a un proceso de dar y recibir que dura toda la vida. De la misma manera, los esfuerzos que se realizan en todo el mundo para construir comunidades guiadas por los valores de la cooperación y la reciprocidad están desafiando la noción de que la naturaleza humana es esencialmente egoísta y competitiva y se rige por consideraciones materiales. La creciente toma de conciencia de una humanidad común que yace bajo la superficie de nuestras identidades diferentes está redefiniendo nuestras relaciones como pueblos, como naciones y como coadministradores de nuestro entorno natural. Ya sea con obstinada oposición en algunas sociedades o como una esperada liberación de la asfixiante opresión de otras, el entendimiento de que todos somos parte de una familia indivisible de seres humanos se está convirtiendo en el principio por el que se juzgan nuestros esfuerzos colectivos.

En este tiempo de transición hacia un nuevo orden social, están cobrando impulso los procesos de integración social, junto a otros procesos de desintegración vinculados a aquellos. Mientras el colapso de los valores morales, el desgaste de las instituciones y un sentimiento de desilusión fomentan el caos y la decadencia en el orden social, las fuerzas de la integración construyen al mismo tiempo nuevas bases para la colaboración y transforman la naturaleza y el alcance de la acción colectiva. Estos procesos de integración se hacen visibles en fenómenos como el crecimiento de las redes sociales, facilitado entre otras cosas por la tecnología de la información, en un sufragio ampliado y la participación formal en la gobernanza, en los enfoques colectivos de la generación y la diseminación de los conocimientos, en la difusión de la educación y de la sensibilización sobre la interdependencia humana, y en la evolución de nuevos mecanismos de cooperación internacional. Asimismo, se pueden discernir procesos emergentes de adopción de decisiones que son cada vez más inclusivos, unificadores y justos, y que desafían el partidismo como forma de abordar los problemas que enfrentan unas comunidades cada vez más interdependientes.

En este contexto, la Comunidad Internacional Baha’i desea ofrecer su experiencia en un proceso de investigación colectiva denominado “consulta”, que sirve de base para la deliberación y adopción de decisiones en las comunidades baha’is de todo el mundo. La consulta es un enfoque de la investigación colectiva que une en lugar de dividir. Se invita a los participantes a expresarse en el debate libremente, pero de manera digna y educada. El desapego de las posiciones y opiniones propias sobre la cuestión que se está debatiendo es imprescindible; una vez que una idea ha sido compartida, ya no se asocia con la persona que la expresó, sino que se convierte en un recurso para que el grupo lo adopte, lo modifique o lo deseche. A medida que se desarrolla la consulta, los participantes se esfuerzan por identificar y aplicar los principios morales pertinentes para el asunto que tienen entre manos. Estos pueden ser la igualdad entre hombres y mujeres, el cuidado del medio ambiente natural, la eliminación de los prejuicios y la eliminación de la riqueza y la pobreza extremas. Este enfoque, a diferencia de los que promueven la confrontación y el debate partidistas, trata de desviar el debate hacia un nuevo centro, alejándola de los reclamos y los intereses enfrentados y dirigiéndolo al terreno de los principios, donde es más probable que surjan y prevalezcan objetivos y cursos de acción colectivos.

Se asigna gran valor a la diversidad de perspectivas y contribuciones que cada personas aporta a la discusión. La diversidad se aprovecha para enriquecer la investigación y la deliberación colectivas. Solicitar activamente las opiniones de aquellos a quienes tradicionalmente se excluye de la adopción de decisiones no sólo incrementa la disponibilidad de recursos intelectuales, sino que también fomenta la confianza, la inclusión y el compromiso mutuo necesarios para la acción colectiva. Dentro de las comunidades baha’is, por ejemplo, lo que modela la elección de los consejos locales de gobierno (llamados asambleas espirituales locales) es la valoración de la diversidad y de las minorías: en caso de empate, el puesto se adjudica al candidato minoritario.

Sin embargo, una diversidad de perspectivas por sí sola no proporciona a las comunidades un medio para salvar diferencias o resolver tensiones sociales. En el proceso de consulta, el valor de la diversidad está inextricablemente ligado al objetivo de la unidad. No se trata de una unidad idealizada, sino de una unidad que reconozca las diferencias y haga lo posible por superarlas por medio de un proceso de deliberación basado en principios: es la unidad en la diversidad. Si bien los participantes suelen tener distintas opiniones o interpretaciones de los temas que deben resolver, intercambian y exploran estas diferencias de manera unificadora dentro del marco de la consulta y de un compromiso con el proceso y los principios que la guían. En entornos donde las sectas, las facciones políticas, los grupos en conflicto y la discriminación arraigada debilitan a las comunidades y las dejan expuestas a la explotación y la opresión, la unidad, basada en la justicia, es una cualidad de la interacción humana que es preciso promover y defender. El principio de la “unidad en la diversidad” también se aplica a la manera en que las decisiones del órgano de consulta se llevan a cabo: se invita a todos los participantes a apoyar la decisión tomada por el grupo, independientemente de las opiniones que expresaron en el debate. Si la decisión resulta errónea, todos los participantes aprenderán de sus deficiencias y reconsiderarán la decisión en la medida en que sea necesario.

Los principios y objetivos del proceso de consulta se basan en el entendido de que los seres humanos son esencialmente nobles, que poseen razón y conciencia y la capacidad de investigar, comprender, sentir compasión y servir en aras del bien común. En ausencia de esta perspectiva, etiquetas como las de “marginados”, “pobres” o “vulnerables”, que ponen el énfasis en las necesidades y deficiencias, a menudo oscurecen estas cualidades y capacidades humanas. Indudablemente, el proceso de consulta debe abordar las necesidades y las injusticias subyacentes, pero como participantes de ese proceso cada persona deben esforzarse por ver en las demás su nobleza y potencial inherentes. A cada uno debe darse la libertad de ejercer sus facultades de razón y conciencia, de exponer sus puntos de vista, de buscar la verdad y el sentido de las cosas por sí mismos y de ver el mundo a través de sus propios ojos. Para los muchos que no han experimentado estas libertades, la consulta ayuda a iniciar un proceso por el que gradualmente se convierten en protagonistas de su propio desarrollo y plenos participantes de una civilización mundial.

La experiencia de la comunidad baha’i mundial, establecida en 188 países y 45 territorios, sugiere que el proceso de consulta es de aplicación universal y no se inclina a favor de ninguna cultura, clase, raza o género. Los baha’is se esfuerzan por aplicar los principios de consulta en el seno de sus familias, comunidades, organizaciones, empresas y órganos electos. A medida que se refina, esta práctica permite a los participantes alcanzar mayores niveles de conocimiento y comprensión acerca de los asuntos que deben considerar, a fomentar formas de expresión más constructivas, a canalizar diversos talentos y perspectivas hacia objetivos comunes, a construir la solidaridad de pensamiento y acción y a defender la justicia en todas las etapas del proceso. Para que estos procesos de integración se desarrollen y apliquen en todo el mundo y puedan realmente dar sus frutos, tendrán que ir acompañados de medidas dirigidas a brindar una educación universal, reformar las modalidades de la gobernanza, eliminar los prejuicios y la riqueza y la pobreza extremas y promover una lengua auxiliar internacional para facilitar la comunicación entre todos los pueblos y las naciones. Estas medidas darán lugar a formas de integración social unificadoras y justas, y a través de las cuales todos los pueblos pueden luchar juntos para construir un nuevo orden social.

Concluimos invitándolos a unirse a un proceso colectivo de investigación por medio de la consideración de las siguientes preguntas. Respecto del método de consulta: ¿Qué suposiciones sobre la naturaleza humana y la organización social subyacen a los patrones de deliberación y adopción de decisiones basados en la confrontación (por ejemplo, el debate, la propaganda, la parcialización, etc)? ¿Qué visiones de la naturaleza humana dan lugar a patrones de deliberación y adopción de decisiones solidarios, de naturaleza recíproca y cooperativos? ¿Cómo podemos fomentar los procesos deliberativos que alientan la libertad de expresión y construyen la unidad entre los participantes? ¿Qué estructuras sociales deben existir para apoyar procesos más inclusivos de deliberación y adopción de decisiones? ¿Cuál es el papel del liderazgo y la autoridad en la unificación de los procesos de deliberación y de adopción de decisiones? ¿Qué otros ejemplos hay de procesos integradores en la adopción de decisiones? Respecto de la integración social: ¿Cómo se pueden resolver las tensiones sociales en un marco unificador? ¿Cómo podemos garantizar que crear conciencia sobre las condiciones de injusticia que afectan a un grupo concreto y hacer frente a esas condiciones no reforzará las diferencias que dividen? ¿Cómo podemos garantizar que hacer hincapié en el valor de la unidad no refuerza los hábitos pasivos de aceptación y resignación, sino que más bien refuerza la voluntad de defender la justicia?

 

Déclaration Transformer les délibérations collectives : privilégier l’unité et la justice

Déclaration Transformer les délibérations collectives : privilégier l’unité et la justice

Commission du développement social Quarante-huitième session

New York—3 February 2010

Suivi du Sommet mondial pour le développement social et de la vingt-quatrième session extraordinaire de l’Assemblée générale : thème prioritaire : intégration sociale

Déclaration de la Communauté internationale Baha'ie (représentation auprès de l’ONU), organisation non gouvernementale dotée du statut consultatif spécial auprès du Conseil économique et social

Le Secrétaire général a reçu la communication ci-après, qui est distribuée conformément aux paragraphes 36 et 37 de la résolution 1996/31 du Conseil économique et social.

Déclaration Transformer les délibérations collectives : privilégier l’unité et la justice

Point 3 a) de l’ordre du jour provisoire*

 

Le modèle le plus convaincant pour l’intégration des cultures et des peuples du monde se trouve peut-être dans la complexité et la coordination qui caractérisent le corps humain. Dans cet organisme, des millions de cellules dotées de formes et de fonctions incroyablement différentes collaborent pour rendre possible l’existence humaine. Chaque petite cellule a un rôle à jouer pour maintenir le corps en bonne santé; dès sa formation, chacune s’inscrit dans un processus consistant à donner et à recevoir. De même, les efforts déployés de par le monde pour bâtir des communautés guidées par les valeurs de coopération et de réciprocité viennent remettre en question l’idée que la nature humaine est fondamentalement égoïste, concurrentielle et mue par des considérations matérielles. La prise de conscience grandissante de faire partie d’une même humanité en dépit de nos différentes identités est en train de redéfinir nos relations réciproques en tant que personnes, nations et gardiens communs de notre environnement naturel. Qu’elle soit obstinément combattue dans certaines sociétés ou accueillie ailleurs comme moyen de se libérer d’une oppression étouffante, l’idée que nous faisons tous partie d’une famille humaine indivisible devient la norme à l’aune de laquelle nos efforts collectifs sont jugés.

En cette période de transition vers un nouvel ordre social, les processus d’intégration sociaux, mais aussi les processus de désintégration correspondants, prennent de l’ampleur. L’écroulement des fondements moraux, l’usure des institutions et un sentiment de désillusion attisent le chaos et le déclin de l’ordre social alors que, dans le même temps, les dynamiques d’intégration bâtissent de nouvelles bases de collaboration et transforment tant la nature que la portée de l’action collective. Ces processus d’intégration se manifestent par le développement de réseaux sociaux que facilitent, entre autres, les technologies de l’information; par l’extension du suffrage et de la participation formelle à la gouvernance; par les techniques collectives de génération et de diffusion des savoirs; par la généralisation de l’éducation et une plus grande sensibilisation à l’interdépendance humaine; et par l’évolution de nouveaux mécanismes de coopération internationale. De plus, on constate l’émergence de processus de prise de décisions de plus en plus participatifs, unificateurs et justes, qui refusent les approches partisanes dans le règlement des problèmes auxquels font face des communautés de plus en plus interdépendantes.

Dans ce contexte, la Communauté internationale Baha'ie aimerait faire part de son expérience concernant le processus de dialogue collectif appelé consultation sur lequel reposent les délibérations et la prise de décisions dans les communautés Baha'ie du monde entier. La consultation est une approche qui vise à l’unification et non à la division. Les participants sont encouragés à participer librement à la discussion tout en prenant soin de s’exprimer de façon digne et courtoise. Il est impératif de se détacher de ses propres prises de position et opinions à propos de l’objet de la discussion – une fois qu’une idée a été partagée, elle n’est plus associée à l’individu qui l’a exprimée mais devient une ressource que le groupe peut adopter,modifier ou rejeter. À mesure que la consultation suit son cours, les participants cherchent à préciser et appliquer les principes moraux pertinents pour la question examinée. Il peut s’agir de l’égalité hommes-femmes, de la préservation de l’environnement naturel, de l’éradication des préjugés et de l’abolition des extrêmes que sont la richesse et la pauvreté. Contrairement à une confrontation partisane ou à un débat, cette approche cherche à éviter les querelles suscitées par les revendications et les intérêts pour recentrer le dialogue sur les principes, permettant ainsi aux lignes de conduite et aux objectifs communs de ressortir plus facilement et de s’imposer.

Une grande importance est accordée à la diversité des points de vue et des contributions que les individus apportent à la discussion. La diversité sert à enrichir les délibérations et le dialogue collectifs. Le fait de solliciter activement l’avis de ceux qui sont traditionnellement exclus des prises de décisions non seulement permet d’accroître le vivier des ressources intellectuelles, mais encore favorise la confiance, la participation et les engagements réciproques nécessaires à une action collective. Par exemple, le fait de privilégier la diversité et de mettre en avant les minorités a façonné la pratique en matière d’élection des organes directeurs (appelés assemblées spirituelles locales) au sein des communautés Baha'ie : en cas d’égalité des voix, c’est la position du candidat de la minorité qui l’emporte.

Toutefois, la diversité des perspectives ne donne pas à elle seule aux communautés les moyens de résorber les différences ou de résoudre les tensions sociales. Dans les consultations, la valeur de la diversité est inextricablement liée au but de l’unité. Il ne s’agit pas d’une unité idéalisée, mais d’une unité qui tient compte des différences et s’efforce de les transcender au moyen de délibérations fondées sur des principes. Il s’agit d’une unité dans la diversité. Bien que les participants aient des opinions différentes sur les questions examinées, ou envisagent ces questions de différentes façons, ils dialoguent et cherchent à résorber ces différences dans le cadre de la consultation, par respect pour le processus et les principes qui le guident. Dans un contexte où les sectes, les factions politiques, les groupes concurrents et la discrimination tenace affaiblissent les communautés et les livrent à l’exploitation et à l’oppression, l’unité fondée sur la justice est une qualité des rapports humains qui doit être encouragée et défendue. Le principe de l’« unité dans la diversité » s’applique également à la manière d’exécuter les décisions des organes consultatifs : tous les participants doivent soutenir la décision prise par le groupe, quelles qu’aient été les opinions qu’ils ont exprimées pendant la discussion. Si la décision se révèle erronée, tous les participants en tireront les leçons et réviseront la décision de la façon appropriée.

Les principes et objectifs du processus consultatif reposent sur l’idée que les êtres humains sont fondamentalement nobles, qu’ils sont doués de raison et dotés d’une conscience ainsi que de la capacité de dialoguer, de comprendre, de faire preuve de compassion et de se mettre au service du bien commun. Faute d’une telle perspective, des étiquettes comme « marginalisés », « pauvres » ou « vulnérables », qui mettent l’accent sur les besoins et les déficiences, obscurcissent souvent ces qualités et capacités humaines. Il est bien entendu que les besoins et les injustices sous-jacentes doivent être abordés dans le processus consultatif, mais les individus, lorsqu’ils participent à la consultation, doivent s’efforcer de voir la noblesse et le potentiel inhérents à l’autre. Chacun doit avoir la liberté de se déterminer en fonction de sa raison et de sa conscience, d’exprimer ses vues, de chercher par soimême la vérité et le sens, et de voir le monde de ses propres yeux. Pour tous ceux qui n’ont pas joui de ces libertés, la consultation aide à engager un processus qui leur permettra graduellement de devenir protagoniste de leur propre développement et participant à part entière d’une civilisation mondiale.

L’expérience de la communauté Baha'ie mondiale, tirée d’une présence dans 188 pays et 45 territoires, donne à penser que le processus consultatif peut être appliqué partout, sans préférence de culture, de classe, de race ou de sexe particuliers. Les membres de la communauté s’efforcent d’appliquer les principes de la consultation dans leurs familles, leurs communautés, leurs organisations, leurs entreprises et au sein des organes élus. À mesure que cette pratique s’affine, elle permet aux participants d’acquérir une connaissance et une compréhension accrues des questions examinées, d’encourager des modes d’expression constructifs, d’orienter les divers talents et les différentes perspectives vers des buts communs, de bâtir une solidarité de pensée et d’action et de faire prévaloir la justice à toutes les étapes du processus. Pour que ces processus d’intégration se développent et s’appliquent partout dans le monde et portent véritablement leurs fruits, il doivent être accompagnés de mesures destinées à offrir une éducation universelle, à réformer les modes de gouvernance, à éliminer les préjugés et les extrêmes que sont la richesse et la pauvreté et aussi à promouvoir une langue auxiliaire internationale pour faciliter la communication entre tous les peuples et toutes les nations. Ces

efforts donneront naissance à des formes d’intégration sociale unificatrices et justes qui donneront à tous les peuples les moyens de participer ensemble à la construction d’un nouvel ordre social.

Nous vous invitons pour conclure à participer à un processus de dialogue collaboratif en examinant les questions suivantes. En matière de consultations : quels sont les postulats concernant la nature humaine et l’organisation sociale qui sous-tendent les modes de délibération et de prise de décisions reposant sur la confrontation (débats, propagande, esprit partisan, etc.)? Quelles sont les conceptions de la nature humaine qui permettent à des modes de délibération et de prise de décisions fondés sur l’échange, la réciprocité et la coopération de voir le jour? Comment pouvons-nous promouvoir un processus de délibération qui encourage la liberté d’expression et permette l’émergence d’une unité entre les participants? Quelles sont les structures sociales nécessaires pour soutenir des processus de délibération et de prise de décisions plus participatifs? Quel rôle jouent la direction et l’autorité dans des processus de délibération et de prise de décisions unificateurs? Quels autres exemples de processus de prise de décisions favorisant l’intégration connaissons-nous? Concernant l’intégration sociale : comment résoudre les tensions sociales dans un cadre unificateur? Comment faire en sorte que les activités de sensibilisation et les mesures destinées à lutter contre les injustices endurées par un groupe particulier ne contribuent à renforcer les dissensions? Comment s’assurer qu’en accordant une place privilégiée à la valeur de l’unité on ne conforte pas des habitudes de passivité comme l’acceptation et la résignation mais que l’on affermit ainsi la volonté de défendre la justice?

Transforming Collective Deliberation: Valuing Unity and Justice

Transforming Collective Deliberation: Valuing Unity and Justice

The Baha'i International Community’s statement to the 48th Session of the Commission for Social Development. Priority theme of social integration.

New York—3 February 2010

The most compelling model for the integration of the world’s cultures and peoples may lie in the complexity and coordination that characterize the human body. Within this organism, millions of cells, with extraordinary diversity of form and function, collaborate to make human existence possible. Every least cell has its part to play in maintaining a healthy body; from its inception, each is linked to a lifelong process of giving and receiving. In the same manner, efforts around the world to build communities guided by values of cooperation and reciprocity are challenging notions that human nature is essentially selfish, competitive and driven by material considerations. The growing consciousness of a common humanity lying beneath the surface of our different identities is redefining our relationships with each other as peoples, as nations, and as co-stewards of our natural environment. Whether stubbornly opposed in some societies or welcomed elsewhere as a release from suffocating oppression, the understanding that we are all part of an indivisible human family is becoming the standard by which our collective efforts are judged.

In this time of transition to a new social order, processes of social integration gather momentum alongside related processes of disintegration. Collapsed moral foundations, outworn institutions and a sense of disillusionment foment chaos and decline in the social order while, at the same time, integrative forces raise up new bases for collaboration and transform the nature and scope of collective action. Such integrative processes are evidenced by growing social networks facilitated by information technology; expanded suffrage and formal participation in governance; collective approaches to knowledge generation and dissemination; the spread of education and consciousness-raising regarding human interdependence; the evolution of new mechanisms of international cooperation, and the like. Similarly, one discerns emerging processes of decision-making that are increasingly inclusive, unifying and just, and that challenge partisanship as a means of addressing problems facing increasingly interdependent communities.

In this context, the Baha'i International Community would like to offer its experience with a process of collective inquiry called consultation, which serves as the basis for deliberation and decision-making in Baha'i communities around the world. Consultation is an approach to collective inquiry that is unifying rather than divisive. Participants are encouraged to express themselves freely as they engage in discussion, yet take care to do so in a dignified and courteous manner. Detachment from one’s positions and opinions regarding the matter under discussion is imperative—once an idea has been shared, it is no longer associated with the individual who expressed it, but becomes a resource for the group to adopt, modify, or discard. As consultation unfolds, participants strive to identify and apply moral principles relevant to the matter at hand. These may include the equality of men and women, stewardship of the natural environment, the elimination of prejudice, the abolishment of the extremes of wealth and poverty, and the like. This approach, unlike those of partisan confrontation or debate, seeks to shift the deliberation towards a new center, maneuvering away from competing claims and interests to the arena of principle, where collective goals and courses of action are more likely to surface and prevail.

Great value is placed on the diversity of perspectives and contributions that individuals bring to the discussion. Diversity is harnessed to enrich collective inquiry and deliberation. Actively soliciting views from those traditionally excluded from decision-making not only increases the pool of intellectual resources but also fosters the trust, inclusion and mutual commitment, needed for collective action. For example, the valuing of diversity and the encouragement of minorities shapes the practice of electing local governing councils1 within Baha'i communities: in the case of a tied vote, the position is awarded to the minority candidate.

On its own, however, a diversity of perspectives does not provide communities with a means to bridge differences or to resolve social tensions. In consultation, the value of diversity is inextricably linked to the goal of unity. This is not an idealized unity, but one that acknowledges differences and strives to transcend them through a process of principled deliberation. It is unity in diversity. While participants have different views or understandings of the issues at hand, they exchange and explore these differences in a unifying manner within the framework of consultation and out of a commitment to the process and principles that guide it. In environments where sects, political factions, conflicting groups and entrenched discrimination weaken communities and leave them exposed to exploitation and oppression—unity, based in justice, is a quality of human interaction to be fostered and defended. The principle of ‘unity in diversity’ also applies to the manner in which the decisions of the consulting body are carried out: all participants are called on to support the decision arrived at by the group, regardless of the opinions, which they expressed in the discussion. If the decision proves incorrect, all participants will learn from its shortcomings and revise the decision as needed.

The principles and objectives of the consultative process rest on the understanding that human beings are essentially noble—they possess reason and conscience as well as capacities for inquiry, understanding, compassion and service to the common good. In the absence of this perspective, labels such as ‘marginalized’, ‘poor’, or ‘vulnerable’, with their emphasis on needs and deficiencies, often obscure these human qualities and capacities. To be sure, needs and underlying injustices must be addressed by the consultative process but, as participants in the consultation, individuals must strive to see each other in light of their inherent nobility and potential. They must each be accorded the freedom to exercise the faculties of reason and conscience; to set forth their views; to seek out truth and meaning for themselves; and to see the world through their own eyes. For the many who have not experienced these freedoms, consultation helps to initiate a process by which they gradually become protagonists of their own development and full participants in a world civilization.

The experience of the worldwide Baha'i community, residing in 188 countries and 45 territories, suggests that the consultative process has universal application and does not favor any one culture, class, race or gender. Baha'is strive to apply the principles of consultation within their families, communities, organizations, businesses and elected bodies. As this practice is refined, it allows participants to attain greater levels of insight and understanding about the matters under consideration; to foster more constructive modes of expression; to channel diverse talents and perspectives towards common goals; to build solidarity of thought and action; and to uphold justice at every stage of the process. In order to develop and apply these integrative processes worldwide and to enable them to truly yield their fruit, they will need to be coupled with efforts to provide universal education, to reform modes of governance, to eliminate prejudice and the extremes of wealth and poverty, as well as to promote an international auxiliary language to facilitate communication among all peoples and nations. Such efforts will give rise to forms of social integration that are unifying and just and through which all peoples can strive together to build a new social order.

We conclude by inviting you to join in a collaborative process of inquiry by considering the following questions. Concerning consultation: What assumptions about human nature and social organization underlie adversarial patterns of deliberation and decision making (e.g. debate, propaganda, partisanship, etc.)? What views of human nature give rise to mutualistic, reciprocal and cooperative patterns of deliberation and decision-making? How can we foster deliberative processes that encourage freedom of expression and build unity among participants? What social structures need to be in place to support more inclusive processes of deliberation and decision-making? What is the role of leadership and authority in unifying processes of deliberation and decision-making? What are other examples of integrative processes of decision-making? Concerning social integration: How can social tensions be resolved in a unifying framework? How do we ensure that raising consciousness and addressing the conditions of injustice that affect a particular group does not reinforce divisive distinctions? How do we ensure that emphasizing the value of unity does not reinforce passive habits of acceptance and resignation but rather strengthens the will to champion justice?

 

 

改造集体审议模式:珍视团结与正义

改造集体审议模式:珍视团结与正义

社会发展问题世界首脑会议和大会 第二十四届特别会议的后续行动: 优先主题:社会融合 临时议程* 项目3(a)

New York—3 February 2010

2010年2月3日至12日

具有经济及社会理事会特别咨商地位的非政府组织巴哈教国际联盟(联合国办事处)提交的声明

秘书长收到了以下声明,现依照经济及社会理事会第1996/31号决议第36段和第37段的规定分发。

 

 声明

世 界文化和民族融合最吸引人的模式可能存在于复杂和协调的人体特征中。在人的有机体中,数亿细胞具有极其繁多的形式和功能,但是它们相互协作,因而使人类能 够生存。每个小细胞都在维护健康身体中发挥自己的作用;每个细胞从一开始就被链接到给予和接受的终身过程中。同样,努力在世界各地建立以合作和互惠价值观 为指导的社区是对那些"人性本质上是自私的、竞争的和受物质因素驱动"的概念的挑战。我们越来越认识到在我们不同身份的表象下面是共同的人性,这种认识在 重新确定我们作为人民、民族和自然环境共同管理人的相互关系。不论在一些社会中受到坚决反对或在另一些社会中作为摆脱令人难忍的压迫而大受欢迎,这种理 解,即我们都是人类大家庭中不可分割的组成部分,正成为判定我们集体努力的标准。

在向新社会秩序过渡的时候,社会融合的进程与相关的解 体进程同时获得了动力。崩溃的道德基础,陈腐的机构和破灭的幻梦激起社会秩序的混乱和衰落,同时,融合的力量提供新的合作基础,改变集体行动的性质和范 围。信息技术除其他外推动社会网络不断增加;扩大参政权和正式参与治理;采用集体方式生成及传播知识;开展人类相互依存关系的教育和提高这方面意识;以及 国际合作新机制的演变都证明了这种融合进程。同样人们认为新兴决策进程日益包容、统一和公正,作为解决日益相互依存的社区所面临问题的手段向伙伴关系提出 了挑战。

在这种情况下,巴哈教国际联盟愿提供集体探索过程的经验,它称之为协商,是世界各地巴哈伊社区审议和决策工作的基础。协商是一 种团结而不是分裂的集体探索方式。鼓励参与者参加讨论时自由发表意见,但要注意做到庄重和礼貌。必须超脱个人对所讨论问题的立场和意见,因为一旦一种想法 被共享,它不再与表达想法的个人相关联,而成为一种供这个团体通过、修改或放弃的资源。随着协商的展开,参与者努力确定并运用与现有问题相关的道德原则。 这可能包括男女平等、自然环境管理、摒弃偏见和消除极端贫富现象。这种方式与党派对抗或辩论的方式不同,它设法把审议工作转向新的中心、巧妙地把相互竞争 的要求和利益转化为原则舞台,其中集体的目标和行动路线更有可能出现和胜出。

巨大价值就在于个人为讨论带来的观点和贡献多种多样。这种 多样性用于丰富集体的探索和审议。积极征求历来被排斥在决策范围之外的人的意见不仅扩大了智力资源库,而且也促进了采取集体行动需要的信任、包容和相互承 诺。例如,珍视多样性和鼓励少数人已形成巴哈教联盟内选举地方理事会(称之为地方圣灵大会)的做法:在选票相等的情况下,职位给予少数派候选人。

不 过,观点多种多样本身并不能向社区提供弥合分歧或消除社会紧张局势的手段。在协商中,多样性的价值与团结的目的不可分割地联系在一起。这并不是那种理想化 的团结,而是一种通过有原则的审议过程承认分歧和努力超越分歧的团结。这是异中求同。虽然参与者对有关问题有不同的看法或理解,但是他们在协商框架内,从 指导协商过程和原则的承诺出发,以统一的方式交流和探讨这些分歧。在教派、政治派别、冲突群体和顽固的歧视削弱社区并让它们受剥削和受压迫的环境中,基于 正义的团结是一种要加以培养和维护的人类互动素质。"异中求同"的原则也适用于咨询机构作决定的方式:吁请所有参与者,不论在讨论中提出何种意见,都支持 团体作出的决定。如果证明决定不正确,所有参与者将总结其缺点并根据需要修正决定。

协商过程的原则和目标依赖于一项理解,即人类本质上 是高尚的,他们拥有理性和良知,拥有探索、理解、同情和为公共利益服务的能力。如果没有这种观点,强调需要和缺乏的"边缘化"、"贫穷"或"弱势"等标签 往往模糊人类的素质和能力。可以肯定的是,必须通过协商过程解决需要问题和基本的不公正现象,但是个人作为协商过程的参与者,必须努力根据各自固有的高尚 素质和潜力看待对方。他们每个人都必须被赋予发挥理性和良知才能的自由;提出他们的观点;为自己寻求真理和意义;并通过自己的眼睛看世界。对于那些尚未享 有这些自由的很多人,协商帮助他们启动一个过程,使他们逐渐成为自我发展和充分参与世界文明的主人翁。

巴哈教联盟分布在世界各地188 个国家和45个地区,它的经验表明,协商进程具有普遍的适用性,并不偏好任何一种文化、阶级、种族或性别。巴哈教大力在家庭、社区、组织、企业和民选机构 适用协商的原则。随着这种做法的完善,它使参与者提高了对审议事项的洞察力和认识水平;培养更具建设性的表达方式;引导各种才干和观点实现共同的目标;建 立思想和行动的团结一致;并在这个过程的每个阶段坚持正义。为了在全世界发展和适用这些融合进程和使它们能够真正取得成果,它们将需要其他努力的配合:提 供普及教育、改革治理模式、消除偏见和极端贫富现象以及推广国际辅助语言,以便利各民族和国家的沟通。这种努力将产生统一和公正的社会融合形式,各国人民 通过这些形式就能共同奋斗,建立一个新的社会秩序。

最后,我们请你考虑以下问题,参加探索的合作进程。关于协商:审议和决策的对立模式 (如辩论、宣传、党派等)产生于对人类本性和社会组织的哪些假设?对人类本性的哪些观点产生了共生、互利和合作的审议和决策模式?我们如何才能促进鼓励言 论自由和建立参与者之间团结的审议进程?支持更包容的审议和决策进程需要建立何种社会结构?在统一审议和决策的进程中领导者和权力机构发挥何种作用?有什 么其他实例说明决策的融合进程?关于社会融合:如何能在统一框架中消除社会紧张局势?我们如何确保在提高认识和处理影响特定群体的不公正状况时不强化分裂 特征?我们如何确保强调团结的价值不会深化被动接受和顺从的习惯,而会加强崇尚正义的意愿。

 

 

Изменение характера процесса коллективного обсуждения: признание ценности единства и справедливости

Изменение характера процесса коллективного обсуждения: признание ценности единства и справедливости

Комиссия социального развития Сорок восьмая сессия 3–12 февраля 2010 года Пункт 3(а) предварительной повестки дня Последующие мероприятия по итогам Всемирной встречи на высшем уровне в интересах социального развития и двадцать четвертой специальной сессии Генеральной Ассамблеи: приоритетная тема: социальная интеграция

New York—3 February 2010
Бахаистское международное сообщество (отделение Организации Объединенных Наций), являющееся международной организацией, имеющей специальный консультативный статус при Экономическом и Социальном Совете

Генеральный секретарь получил прилагаемое ниже заявление, которое распространяется в соответствии с пунктами 36 и 37 резолюции 1996/31 Экономического и Социального Совета.

Заявление

 

 Изменение характера процесса коллективного обсуждения: признание ценности единства и справедливости

 

Наиболее притягательной моделью для интеграции мировых культур и народов служит процесс жизнедеятельности человеческого организма с присущей ему сложностью и скоординированностью. В организме функционируют миллионы клеток самых разнообразных по форме и функциям, которые взаимодействуют, чтобы сделать существование человека возможным. Каждая крохотная клетка играет свою роль в сохранении здорового тела; с самого начала каждая из них связана с продолжающимся на протяжении всей жизни процессом, в котором она что‑то отдает и что‑то получает. Аналогичным образом, прилагаемые во всем мире усилия по созданию общин, которые в своей жизни руководствуются ценностями сотрудничества и взаимности, бросают вызов понятиям о том, что человек по своей натуре в основном эгоистичен, склонен к соперничеству и движим материальными соображениями. Растущее осознание общности людей, скрывающейся под покровом нашей разного рода самоидентификации, по‑новому определяет наши отношения друг с другом как народов, наций и коллективных хранителей нашей природной среды. Понимание того, что все мы являемся частью одной неделимой человеческой семьи, может вызывать неприятие в некоторых обществах или приветствоваться в других как освобождение от удушающего угнетения, но как бы то ни было оно становится стандартом, в соответствии с которым дается оценка нашим коллективным усилиям.

В этот период перехода к новому социальному порядку процессы социальной интеграции набирают ход вместе со связанными с этим процессами дезинтеграции. Разрушенные моральные устои, отслужившие свой век институты и чувство разочарования служат источником хаоса и упадка общественного порядка, в то время как объединяющие силы создают новые основы для сотрудничества и изменяют характер и масштабы коллективной деятельности. О таких объединяющих процессах свидетельствуют расширяющиеся социальные сети, чему, в частности, способствуют информационная технология; расширенное избирательное право и организованное участие в процессах управления; коллективные подходы к формированию и распространению знаний; масштабность просветительской работы и работы по повышению уровня осознания взаимозависимости людей; эволюция новых механизмов международного сотрудничества. Аналогично можно наблюдать формирующиеся процессы принятия решений, которые носят все более инклюзивный, объединяющий и справедливый характер и бросают вызов местничеству как средству решения проблем, с которыми сталкиваются во все большей степени взаимозависимые общины.

В этом контексте Бахаистское международное сообщество хотело бы поделиться своим опытом, связанным с процессом коллективного рассмотрения вопросов, именуемого «консультация», который является основой для обсуждения и принятия решений в бахаистских общинах в мире. Консультация — это один из подходов к коллективному рассмотрению вопросов, который является объединяющим, а не разделяющим. Участников побуждают свободно выражать свои мысли в ходе обсуждения, но в достойной и вежливой манере. Обязательной является обособленность от чьей‑то позиции или мнения, и после того, как идея озвучена, она более не ассоциируется с тем, кто ее высказал, а становится материалом, который группа может принять, изменить или отклонить. По мере того, как консультация разворачивается, участники стремятся определить и применить моральные принципы, актуальные для рассматриваемого вопроса. Они могут касаться равенства мужчин и женщин, регулирования деятельности по охране окружающей среды, ликвидации предрассудков и ликвидации крайних проявлений богатства и нищеты. В отличие от пристрастных конфронтации или обсуждений такой подход преследует цель перенести дискуссию ближе к центру, уходя от коллизии претензий и интересов и становясь на платформу принципов, на которой возрастает вероятность того, что обнаружатся и возобладают коллективные цели и направления действий.

Большое значение придается разнообразию точек зрения и вкладов, которыми отдельные лица обогащают дискуссию. Разнообразие используется для повышения уровня содержательности коллективного рассмотрения вопросов и обсуждений. Активно испрашиваемые мнения у тех, кто обычно исключен из процесса принятия решений, не только расширяют диапазон интеллектуальных ресурсов, но и способствуют формированию чувства доверия, сопричастности и взаимной приверженности, необходимого для коллективных действий. Например, признание роли многообразия и поощрение тех, кто в меньшинстве, помогают формировать практику избрания местных управляющих советов (именуемых местными духовными ассамблеями) в бахаистских общинах; в случае равного распределения голосов должность предоставляется кандидату от меньшинств.

Однако многообразие точек зрения как таковое не дает общинам средства для ликвидации разногласий или урегулирования социальной напряженности. В процессе консультации ценность многообразия неразрывно связана с целью единства. Это не идеализированное единство, а то единство, которое признает различия и направлено на то, чтобы устранить их в рамках процесса принципиальных обсуждений. Это является единством в многообразии. Хотя у участников разные точки зрения или понимание вопросов, они взаимно обсуждают и анализируют расхождения во взглядах на совместной основе в рамках консультации, базируясь на приверженности процессу и принципам, которые его направляют. В условиях, когда секты, политические фракции, конфликтующие группы и укоренившаяся дискриминация ослабляют общины и ставят их перед опасностью эксплуатации и угнетения, единство, основанное на справедливости, является качеством взаимодействия людей, которое необходимо поощрять и защищать. Принцип «единство в многообразии» применяется также и к механизму выполнения решения консультирующего органа: все участники призваны поддерживать решение, вынесенное группой, независимо от мнений, выраженных ими в ходе обсуждений. Если решение оказывается неправильным, все участники сделают выводы из недостатков и, в случае необходимости, пересмотрят решение.

Принципы и задачи консультативного процесса зиждятся на понимании того, что люди по существу благородны, у них есть разум и совесть, а также способности для познания, понимания, сострадания и служения во имя общего блага. При иной точке зрения навешивание таких ярлыков, как «маргинализованные», «нищие» или «уязвимые» с акцентом на упор в потребностях и недостатках, зачастую затушевывает эти человеческие качества и способности. Потребности и лежащие в их основе несправедливости, вне всякого сомнения, должны рассматриваться в рамках консультативного процесса, однако люди, являющиеся участниками консультации, должны стремиться к тому, чтобы рассматривать друг друга с учетом присущего им достоинства и потенциала. Каждому из них должна быть предоставлена свобода обращаться к разуму и совести; высказывать свои мнения; самостоятельно искать правду и смысл; и смотреть на мир своими глазами. Многим из тех, кто не испытал таких свобод, консультация помогает начать этот процесс, благодаря которому они постепенно становятся движителями своего собственного развития и полными участниками жизни мировой цивилизации.

Опыт международного сообщества бахаистов, проживающих в 188 странах и на 45 территориях, свидетельствует о том, что консультативный процесс имеет универсальный характер и не отдает предпочтения какой‑либо одной культуре, классу, расе или полу. Бахаисты стремятся применять принципы консультаций в своих семьях, общинах, организациях, бизнесе и выборных органах. Эта практика по мере ее совершенствования позволяет участникам лучше разбираться в рассматриваемых вопросах и понимать их; формировать более конструктивные способы выражения мнений; ориентировать разнообразные таланты и позиции на достижение общих целей; координировать идеи и практические дела; и обеспечивать справедливость на каждом этапе процесса. В целях расширения и применения указанных интеграционных процессов во всем мире и создания для них возможности действительно приносить свои плоды необходимо сочетать их с усилиями, направленными на обеспечение всеобщего образования, реформирование моделей управления, ликвидацию предрассудков и крайних проявлений богатства, нищеты, а также пропаганду международного вспомогательного языка для облегчения коммуникации между всеми народами и странами. Благодаря таким усилиям появятся объединяющие и справедливые формы социальной интеграции, используя которые все народы могут сообща двигаться к цели построения нового общественного порядка.

В заключение мы предлагаем вам присоединиться к совместному процессу рассмотрения и обсудить следующие вопросы. В отношении консультации: какие предположения относительно характера человека и социальной организации лежат в основе состязательного характера моделей обсуждения и принятия решений (например, дискуссии, пропаганда, местничество и т.д.)? Какие мнения о характере человека порождают взаимные и совместные модели обсуждения и принятия решений? Каким образом мы можем формировать процессы обсуждения, поощряющие свободу выражения мыслей и обеспечивающие единство участников? Какие социальные структуры необходимо создать для поддержки более инклюзивных процессов обсуждения и принятия решений? Какова роль руководства и власти в объединении процессов обсуждения и принятия решений? Какие имеются дополнительные примеры интеграционных процессов принятия решений? Что касается социальной интеграции, то как можно снять социальную напряженность в контексте объединения? Как мы добиваемся того, чтобы повышение уровня осознания и устранения условий, связанных с несправедливостью в отношении какой‑либо конкретной группы, не усиливали разъединяющих различий? Как мы обеспечиваем то, чтобы акцент на ценностях единства не усиливал пассивные традиции смирения и обреченности, а усиливал желание бороться за справедливость?

 

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